
En un paisaje aislado del planeta, en un lugar salvaje, en el que es difícil separar el agua de la tierra, en donde el barro es la superficie más estable, y niñas se preparan para luchar contra la fuerza del universo, al sur del país del norte, ahí se encuentran las maravillosas bestias de esta historia.
"Hushpuppy" (Quvenzhané Wallis) y su padre viven en una comunidad lejana de la urbe, del duro pavimento, en un denominado bayou ("...cuerpo de agua formado por brazos y meandros del río Misisipi..."), cerca al mar, en su insinuación. Hábitat de árboles húmedos, de charcos, de animales sucios, y cadáveres. El tránsito de esta población, principalmente es a bote improvisado, o lo que sea flote.
Adultos enseñan a niños a cazar, a despedazar cangrejos, y a festejar con su naturaleza, un festival de especies en el fin del mundo.
Y viven al límite de que el peligro sobrepase sus vidas, "sus hermosas casas", que al agua inunde "La bañera", y no quede más que el helicóptero, la fábrica, el hospital y el mundo que más, hoy conocemos.
Mientras, en la tierra de los icebergs, se descongelan animales gigantes de otro tiempo, de un tiempo místico, y ahora, en el tiempo del cambio climático. Una vez libres de esa prisión oceánica, viajan hacia el sur salvaje, al encuentro de "Hushpuppy".

Benh Zeitlin, director de esta premiada película independiente estadounidense, realizó en 2008 un cortometraje llamado "Glory at sea", el cual nos permite verificar la cercanía, ritmo y punto de vista infantil del joven director, con la sufrida vida de mucha gente, post-Katrina.
En "Bestias del sur salvaje", sumergido mucho más en el realismo mágico, fortalece su relato con polvo y tierra extraordinarios, lluvia bíblica, hielo onírico, y un paisaje sureño lleno de lirismo. Más la crudeza y ternura personajes que celebran el ritual de la vida y muerte, al borde de la catástrofe, cercano a un neorrealismo milagroso -"Milagro en Milán" de Vittorio De Sica.
La musicalización de "Bestias del sur salvaje", hecha en parte por Zeitlin, un punto símil en la corta carrera del director, es tan resaltante como las bellísimas imágenes. Vemos el intrépido camino de nuestros personajes, y en este, escuchamos una música que enorgullece cada paso, y que levanta en hombros a la niña que va adelante de la caravana. Es una banda sonora muy efectiva.
X: Habría que hacer un paralelo entre "La vida de Pi" y "Bestias del sur salvaje", pues su encuentro en la premiación de los Oscar, permite, no como simple anécdota, dar cuenta de una semejanza esencial: el impredecible espíritu de lo salvaje, esa energía cósmica que nos conduce, en estos casos, a nivel del agua, del mar, y de la lucha acuática y sus islas peligrosas, y claro sus respectivas bestias.
* Los dejo con el cortometraje, "Glory at sea" (2008)
